Cae la tela que recubre el nombre de una plaza y todos los presentes rompen el tímido semisilencio con aplausos en honor a los montillanos a los que les arrebataron la vida en Mauthausen. Esa caída de la tela descubre una placa personalizada en la que se pueden leer los nombres de Juan y Manuel González León. La plaza ya se conoce como la de esos dos hermanos que corrieron esa mala suerte en ese campo de concentración nazi, cumpliéndose así un acuerdo de Pleno municipal de 4 de febrero de 2009, que decidió por unanimidad dar esa nomenclatura a la confluencia de las calles Poeta Miguel Hernández, San Juan Despí y Alfareros. El Ayuntamiento pone así el epílogo a unas Jornadas de Recuperación de la Memoria Histórica que comenzaron con la presentación de la reedición, por parte del propio Consistorio, de ‘Los puños y las pistolas. La represión en Montilla 1936-1944’, del historiador jiennense Arcángel Bedmar, libro publicado en su primera edición en el año 2002. Las jornadas están promovidas por la Delegación de Patrimonio del Ayuntamiento en colaboración con la Consejería de Gobernación y Justicia y la Fundación Biblioteca Manuel Ruiz Luque.

Testigos atentos de esa caída de la tela, junto a la alcaldesa de Montilla, Rosa Lucía Polonio, y el concejal de Cultura del Ayuntamiento barcelonés de San Juan Despí, Alex Medrano, son varios familiares de Juan y Manuel, a los que el homenaje en forma de plaza les llena de orgullo pese a que ni ellos ni nadie nunca puedan entender la sinrazón que tuvieron que sufrir Juan, Manuel y los cinco montillanos más que Arcángel Bedmar tiene contabilizados entre las en ese campo de exterminio que Hitler ubicó en Austria. Casualidades de la vida, los familiares viven en ese municipio catalán hermanado con Montilla y que recibió a una colonia importante de montillanos en la difícil época de la emigración. “Hoy estamos aquí reunidos porque nuestra ciudad de Montilla nunca olvida a ninguno de sus hijos. Y sobre todo porque siempre tenemos presente a los montillanos que trabajaron y lucharon por su pueblo, por una Montilla más justa, personas que se implicaron en trabajar por el progreso y el desarrollo humano y social de su ciudad y que terminaron tristemente sus días de una manera trágica: asesinados en los campos de concentración nazi de Mauthausen (Austria), entre ellos los hermanos Juan y Manuel González León, a los que hoy sus paisanos les dedican esta plaza”, resaltó la alcaldesa en su discurso. Rosa Lucía Polonio no olvidó que “el 9 de mayo de 2010, coincidiendo con el Día de Europa, la vicepresidenta primera del Gobierno de España, María Teresa Fernández de la Vega, acudió  a los campos de Mauthausen a la conmemoración del 65 aniversario de la liberación de los mismos. En aquella ocasión, la vicepresidenta señaló que las víctimas del nazismo, las víctimas del fascismo y las víctimas del franquismo, no serán nunca víctimas del olvido y celebró la memoria de los republicanos españoles muertos en Mauthausen como precursores de la Europa de los derechos en la que hoy vivimos, ya que los españoles allí recluidos jugaron un papel primordial en la liberación de ese campo de los horrores”. La regidora recordó que junto a Juan y Manuel González León “murieron en Mauthausen los montillanos Miguel Torres Alcaide, José Carrasco Navarro, Antonio Jordano Jordano, Manuel Molina Ávila, Ángel Ramírez Muñoz y Eduardo Rodas Castro”. Y puso el epílogo a su discurso destacando que “este merecido homenaje no quiere ser solamente un volver sobre un episodio doloroso de nuestra historia sino hacer justicia con los trabajaron y dieron su vida por una Montilla mejor, y de esta forma, recordando y aprendiendo de la historia aprenderemos a que esos hechos no ocurran más, puesto quien olvida su historia está obligado a repetirla, por lo tanto, de los errores del pasado debemos aprender unas valiosas lecciones como pueden ser que el respeto entre todos es el mejor marco para una convivencia pacífica, si no hacemos esto de nada nos servirá el ejemplo que nos dieron con su vida y muerte esos millones de personas asesinados en los campos nazis de exterminio y en concreto Juan y Manuel González León junto al resto de esos montillanos insignes que murieron en Mauthausen”.


Unas horas antes, la recuperación de la memoria histórica en Montilla tenía soporte de libro revisitado por Arcángel Bedmar, una obra que conserva esa portada desoladora de la primera edición que muestra a un grupo de mujeres asustadas, con el pelo cortado al rape y la sonrisa helada, posando rígidamente en el patio del Ayuntamiento y saludando a la cámara con el brazo en alto. El autor ha explicado en más de una ocasión que ‘Los puños y las pistolas. La represión en Montilla (1936-1944)’ toma su nombre de una frase lapidaria de José Antonio Primo de Rivera, quien resaltó que 'no hay mejor dialéctica que la de los puños y las pistolas cuando se ofende a la patria y a la justicia'. La obra de Arcángel Bedmar, que continúa abierta a más ampliaciones, detalla como Montilla se convirtió en un enorme recinto carcelario y explica que esa represión arranca con el golpe de Estado del 18 de julio y no acaba hasta la muerte de Franco. Con respecto a los montillanos que murieron en Mauthausen, el autor ha explicado que  “salieron de España en 1939 y pasaron a los campos de concentración del sur de Francia, a Argelès sur Mer y a Barcarès”. Arcángel Bedmar plasma como cuando los alemanes invadieron Francia, algunos de los presos fueron capturados y enviados a otros campos, como Mauthausen. Otros consiguieron volver a España: “Para que me mate Hitler”, decían, “que me mate Franco”, quedando de esa manera encarcelados. El historiador puntualiza que en 1939 había cerca de 400 montillanos en distintos penales…. Todo ello no son nada más que pequeños retazos de lo que se puede descubrir en esa obra que le da sentido a una plaza que ya es un pedazo de la memoria histórica montillana revisada y ampliada.