El Ayuntamiento de Montilla ha aprovechado la próxima celebración de la LV Fiesta de la Vendimia Montilla-Moriles para, a través de su Concejalía de Juventud, tratar de inculcar el amor por el arte de la venencia a los niños. “Esta actividad está pensada para que los menores conozcan un oficio que es muy típico en nuestra tierra, además de que aprendan las características de los vinos que existen en nuestra tierra familiarizándose con los aromas”, ha resaltado el concejal de Juventud, Francisco Jurado, quien ha detallado que la veintena de niños que ha participado en la iniciativa ha descubierto además a través del olfato a diferenciar cada día del curso un caldo nuevo.

El programa ha abordado en una serie de clases teóricas y prácticas cuestiones básicas para el manejo de la venencia, como las técnicas de extracción de vino de la bota o las diferentes maneras de elevar la venencia o de vaciar el catavino. Francisco Jurado ha mostrado su satisfacción por la buena acogida que ha tenido esta actividad formativa dirigida por Aurora Luque, una montillana que, según el responsable municipal de Juventud, es “una gran conocedora de esta tradición y, además, una de las pioneras en la práctica de este oficio”.

Tal y como ha recordado Francisco Jurado, “el oficio de la venencia surgió con la idea de comprobar el estado de los caldos que se criaban en las bodegas de botas”. Según el concejal, “el venenciador tenía por misión la de extraer una pequeña cantidad de vino sin dañar la capa superficial de las botas –conocida como madre- al objeto de catalogar su calidad y su estado de conservación”. No obstante, con el paso del tiempo, esta forma de extracción del vino ha sido sustituida por otras técnicas más modernas, quedando en la actualidad relegada a eventos especiales o ferias profesionales.

Aurora Luque, quien ha formado a mujeres en ediciones anteriores de este curso organizado por el Ayuntamiento, ha indicado que los niños han comenzado la actividad formativa “sin conocer prácticamente nada sobre el arte de venenciar; es más, algunos no sabían ni lo que era una venencia”. En un principio, esta iniciativa, distribuida en sesiones formativas de ocho días a razón de dos horas diarias, estaba diseñada para alumnos de 11 a 18 años; no obstante, “ha habido mucha demanda de participación, por lo que se ha aceptado bajar la edad hasta los nueve años”, ha resaltado Francisco Jurado, quien ha adelantado que “esa gran demanda nos anima a organizar más actividades de este tipo”. De esta forma, también se contribuye a mantener una cantera que fortalezca esa tradición vitivinícola en una ciudad cuya mayor seña de identidad es esa”, ha añadido el edil. A modo de anécdota y apoyando esas palabras de Francisco Jurado, Aurora Luque ha destacado que “los niños se han quedado alucinados después de oler un pedro ximénez, un fino, un palo cortado o un oloroso”.