La teniente de alcalde de Obras, Servicios Públicos, Medio Ambiente y Agricultura, Raquel Casado, ha informado hoy del estudio que se ha puesto en marcha para reducir o evitar el uso de herbicidas para el control de las malas hierbas.

 

La idea es utilizar el sistema que se usaba antiguamente en las calles empedradas utilizando sal. Queremos ver de qué manera, con qué dosis, cómo aplicarla en soleras, cunetas y en todas aquellas zonas en las que normalmente tenemos que aplicar herbicida dedicando a ello una mano de obra con la que no cuenta el Ayuntamiento”, ha indicado Casado. “Con este estudio que estamos realizando en colaboración con la empresa Alqata, pretendemos ver cómo utilizar este sistema de forma ágil por los operarios y evitar el uso de herbicidas, lo que nos permitirá tener zonas verdes más saludales y sin riesgo para la población”.

 

El ensayo se está realizando en una zona del polígono industrial Llanos de Jarata en la que se han definido seis zonas, dividiendo cada bloque en 4 parcelas en las que se están ensayando con distintas dosis, dejando una de las parcelas en la que no se aplica sal y que servirá para el control del experimento. Así lo explicaba Juan Cívico, de la empresa Alqata que comenzaron con estos trabajos el pasado mes de octubre. “Haremos este ensayo durante el ciclo de la vegetación, por lo que hemos empezado en el mes de octubre y se prolongará hasta final de la primavera, cuando podremos conocer los resultados de este estudio”.

 

Según ha explicado Cívico, “la sal es un producto natural, sin perjuicio para la salud, que en el suelo actúa generando un entorno en el que a la planta le cuesta más trabajo extraer el agua del suelo”. El responsable de Alqata ha añadido que este es un proceso que puede ser reversible, ya que “si en algún momento se quiere utilzar alguna de estas zonas bastaría con dejar de echar sal y la lluvia o el riego hará que la sal se disuelva y se vaya a las zonas profundas del suelo donde no están las raíces, por lo que podríamos recuperar el suelo sin problemas”.

 

El estudio pretende responder a cómo, cuánto y cómo echarlo, y también a las zonas de seguridad que se deben dejar con respecto a otras plantas que sí interesa mantener, como árboles y otras plantas deseables.