El paasdo viernes el
Jardín de la Casa
de las Aguas fue el escenario elegido para rendir homenaje a José María Sánchez Molero (1836-1874), ingeniero militar,
arqueólogo, historiador e iniciador del Servicio de Abastecimiento de Aguas de
Montilla en 1871. El homenaje, que contó con la presencia de los
descendientes, consistió en el descubrimiento del busto que estuvo ubicado en
el Paseo de las Mercedes, ahora trasladado a una pequeña glorieta en el Jardín
de la Casa de
las Aguas, y de una placa conmemorativa, a lo que siguió  la inauguración de una
Exposición
Bibliográfica
dedicada al
homenajeado, donde se muestran importantes documentos relativos a la creación
del Servicio y Distribución de las Aguas de la
Fuente
del Cuadrado, manuscritos, libros y otros testimonios.

José María Sánchez Molero, tuvo un destacado papel en la magna obra Histoire de Jules Cesar, de Napoleon III
(Paris, 1865) donde todas las informaciones, especialmente las topográficas,
referentes a las campañas de César en Córdoba fueron redactadas por él. La obra
de Napoleón quedó inconclusa y solo veinte años más tarde, en 1887, aparece la
Guerre
Civile
,
de la mano del barón Georges Stoffel, que incorpora las valiosas anotaciones de
Sánchez Molero y los resultados de las excavaciones que emprendió en algunas
ciudades que intervinieron en la contienda (Uccubi, Soricaria).             

En esta época la cuestión de la
situación de Munda apasionaba a los historiadores y su búsqueda generó un
extenso corpus de obras que pugnaban
por acercarse a la exacta localización de la mítica ciudad. El mismo
Sánchez-Molero es autor de un impreso, Breve
reseña de las campañas
de
Cayo Julio César en España y examen crítico de la situación de Munda
, impreso en Madrid y en París en 1867,
de excepcional rareza. En esta época, tras las conclusiones de Stoffel, más
tarde corroboradas por Schulten, la hipótesis más viable para la ubicación de
Munda era Montilla.

Con este homenaje el
Ayuntamiento de Montilla pretende celebrar la memoria de este montillano de
adopción en la casa que habitó y que, desde entonces, se conoce popularmente
como Casa de las Aguas, hoy convertido en un centro cultural de primer orden
con el Museo Garnelo y la
Fundación
Biblioteca
Manuel Ruiz Luque.