“Sé, con convicción, que el vino Montilla-Moriles es un valioso patrimonio con el que proyectar la imagen de Montilla hacia el mundo y potenciar así todos los importantes recursos que posee esta ciudad. Por esta razón, como montillana y como alcaldesa, apuesto, de manera decidida, por un modelo de desarrollo económico en el que nuestros afamados vinos sean parte integrante de ese amplio conjunto de elementos socioeconómicos de dinamización que, en el marco de una planificación de desarrollo sostenible, están llamados a generar inversiones externas y a atraer iniciativas emprendedoras de otros ámbitos productivos, complementarios o no al sector vitivinícola, que contribuyan a dibujar un horizonte claro y despejado para nuestros jóvenes, es decir, para nuestro futuro”. Así se ha pronunciado hoy la regidora montillana, Rosa Lucía Polonio, durante su intervención en el nombramiento del pintor y escritor Ginés Liébana como capataz de honor de la LV Fiesta de la Vendimia Montilla-Moriles.

La alcaldesa ha recordado que hubo un tiempo en que la viña y el vino eran el único motor de la economía de la ciudad, un tiempo en el que la sociedad montillana giraba alrededor de la actividad vitivinícola y aquella dependencia casi absoluta hizo que la principal fuente de riqueza se convirtiera, al mismo tiempo y de manera paradójica, en una gran rémora a la hora de subir a tiempo al tren de un futuro marcado por los vertiginosos avances de la tecnología y de la comunicación. “La reestructuración del sector vitivinícola, aún siendo obligada e ineludible, fue difícil, penosa y no exenta en muchos casos de dureza. Pero Montilla supo hacer frente a los retos de los nuevos tiempos”, ha apuntado, para puntualizar que “hoy podemos afirmar con satisfacción que Montilla es ciudad del vino; pero es mucho más que vino. Montilla, con su historia, su cultura y ese vino que la define, es una gran marca de calidad que ampara y respalda a un significativo potencial emprendedor que es, en sí, garantía de futuro”. Rosa Lucía Polonio se ha mostrado convencida de que ese desarrollo económico será posible gracias al trabajo en común. “Un ejemplo de trabajo en común lo tenemos en esta Fiesta de la Vendimia, que goza de estar declarada de Interés Turístico Nacional, y que, gracias a ella, Ayuntamiento, Consejo Regulador de la Denominación de Origen Montilla-Moriles y Hermandad del Señor en la Santa Cena, María Santísima de la Estrella y Nuestra Señora de Las Viñas, vienen trabajando juntos y aunando esfuerzos en defensa y promoción de algo muy importante para el desarrollo económico, la cultura y la identidad de nuestra tierra”, ha indicado.

Tras la intervención de la alcaldesa, Ginés Liébana ha recogido el testigo como nuevo embajador de los caldos de Montilla-Moriles del capataz de 2009, el también escritor y componente del Grupo Cántico Pablo García Baena. El nuevo capataz se ha comprometido a difundir las excelencias de los vinos con un discurso desenfadado que en todo momento ha huido de lo protocolario y en el que, además de experiencias personales que surgían de la improvisación, ha reinado la poesía. “A media sonrisa me responsabilizo de la custodia de algo tan insigne por tratarse de corta duración. En cambio son varios y veteranos los motivos que me han vinculado al vino, pontífice de las bodegas de este emporio de viñas. No sólo admiro su  chispeante punto alquímico sino su histórico linaje. Su sabor provoca una variedad de sensaciones en las que incluyo una nostalgia del Paraíso y un no-se-qué de ensimisme que conmueve por su ligereza. Por ello su pálida presencia pone pleito a la aurora”, ha destacado Ginés Liébana en su discurso, reconociendo además que “es mucho lo que yo debo en mi formación estética a ese conjunto de hálitos sensibles que el vino de Montilla-Moriles me inspira”.

“Con esta investidura, sabemos que el prestigio del vino de Montilla-Moriles sigue estando en las mejores manos”, ha resaltado la alcaldesa.