La Casa de las Aguas de Montilla ha acogido la presentación de la reedición del libro El apóstol de América, San Francisco Solano, del padre Luis Julián Plandolit, edición conmemorativa del IV centenario de la muerte del santo con la que la Diputación de Córdoba contribuye a las actividades conmemorativas del Año Jubilar de San Francisco Solano (1610-2010).
 
El acto, que contó con la presencia del presidente de la Diputación de Córdoba, Francisco Pulido, y la alcaldesa de Montilla, Rosa Lucía Polonio, supuso también la inauguración de una exposición con documentos y publicaciones sobre la figura del Santo.
 
Pulido señala de esta reedición que “viene a forjar la memoria de la comunidad montillana”. Del mismo modo, resalta su contribución a los actos conmemorativos del IV centenario de la muerte de San Francisco Solano y como particularidad, el hecho de que “descubre las huellas montillanas que existen en la personalidad del santo, para lo cual profundiza en la vida de Montilla durante el siglo XVI”.
 
Finalmente, el presidente de la institución provincial insiste en la importancia de divulgar la biografía “porque en ella va implícita la historia de este pueblo singular en un momento en el que en un mundo globalizado lo local ha dejado de existir”.
 
Luis Julián Plandolit aborda en la obra la biografía pormenorizada de un personaje histórico, un fraile franciscano nacido en 1549 en Montilla que decidió, cumplidos los cuarenta años, embarcar hacia las Indias Occidentales para evangelizarlas. San Francisco Solano no sólo recorrió gran parte de Perú de entonces, sino también otros cinco países de América del Sur.
 
Se trata de una obra extensa, exhaustiva, bien estructurada y pormenorizada donde se narra la vida y obra del padre fray Francisco Solano, uno de los padres franciscanos más relevantes por su influencia en el proceso de cristianización de la Hispanoamérica de finales del siglo XVI y principios del XVII. Asimismo, la obra no olvida las leyendas y tradiciones populares que sobre la vida del Santo Solano quedaron arraigadas en muchos de los lugares por los que anduvo.